viernes 25 de abril de 2008

mi verso ¿inmortal?


Quisiera escribirte un verso inmortal

Que luchara contra el viento y el tiempo

Decirte que sos justo como el cielo

O cuánto deseo que estuvieras aquí.


Quisiera escribirte un poema 

que derrochara miel en cada letra

declarar que no hago otra cosa que pensar en ti,

o que no te sorprendas si me pones head over feet.


Quisiera escribirte unas líneas

Que plasmaran ilusiones de mañanas

Confesarte que busco melodías para tener cómo llamarte,

O que cuando duermo sin ti, contigo sueño.


Pero mis palabras no son inmortales, ni melosas, ni de mañanas,

Son simplemente mías y me nacen como hijas

mientras juegan traviesas con los sueños

Que vos me inspirás a jugar.

Charla con fantasmas

Hoy me reuní con los fantasmas del pasado.

Charlamos largo y tendido,

O más bien, sus palabras calaron, 

a veces con frío, a veces con dulzura,

pero siempre congelando mi lengua.


Hoy levanté polvo de lo enterrado,

Despertaron las alergias, las heridas olvidadas

Y las dudas, otra vez como la primavera,

Afloraron preguntándome si esta vez…


Y las palabras de un escarabajo me devuelven al presente,

Este presente… y me pregunto,

¿Será cierto? ¿Amor es todo lo que necesito?

miércoles 9 de enero de 2008

Flores

Una sala de un apartamento. Hay muchas bolsas, libros y ropa tirados por todo lado. En el sillón duerme una mujer joven (Diana), viste jeans y camiseta, se ve descuidada. Entra otra mujer joven (su hermana, Mariela), viste un vestido holgado. Mira el lugar con preocupación y con cierto temor. Descubre a Diana y se acerca.

Mariela

Di… hey, despertá… ¡Diana!

Diana

(despierta sobresaltada)

Mari, que necia que so… (la mira extrañanda) ¿qué?… ¿qué hacés aquí?

Mariela

¡No podés seguir en este desorden Dianucha!

Diana

¡No me digás así!

Mariela

Ya es muy tarde para cambiar… siempre te he dicho así, no sé por qué te estresás.

Diana

Pero sabés que no me gusta… no me gustaba cuando tenía 5 años y no me gusta todavía… ni siquiera ahora que (se interrumpe) ¿qué estás haciendo aquí?

Mariela

Dianucha, ¿hace cuánto…?

Diana

No sé… Tengo que buscar empleada, odio limpiar.

Mariela

Ya sé, pero, esto es un chiquero… Mamá se moriría de verte en este estado.

Diana

Mamá está muerta.

Mariela

Sabés lo que quise decir… el punto es que yo no hice todo lo que hice para que vos tiraras todo a la basura cuando te diera la gana.

Diana

Mari, yo no te pedí que desperdiciaras tu vida en mi. ¿Sabés qué? Hubiera deseado que me hubieras dejado en un hogar cuando se murieron ma y pa y así no hubieras tenido que “sacrificarte” tanto por mi.

Mariela

¡Si, sacrifiqué un montón por vos! Yo no pude ir a la U, con costos terminé el bachillerato por madurez… pero en ningún momento desperdicié mi vida por vos ¡Sos mi hermana y si tuviera que hacer todo otra vez lo haría de la misma manera!

Diana

(Se levanta y va al baño a lavarse la cara)

¡Callate!

Mariela

(La sigue y habla muy rápidamente. Diana al ver que Mariela la sigue empieza a caminar por el apartamento, entra a su cuarto, a la cocina y finalmente al cuarto que era de Mariela. Este último es el único que está ordenado)

Pero ahora te toca a vos. No es suficiente haber terminado la carrera y poder pagar un apartamento y crear una pocilga en la sala y echarle la culpa al mundo porque a vos no te da la gana hacerte cargo de (se interrumpe al entrar a su cuarto)... vos.

Diana

No he entrado desde… que te fuiste.

Mariela

(Está a las espaldas de Diana, acerca su brazo pero se arrepiente)

Increíble. Yo dejé toda esta ropa y vos no la has usado… yo hubiera hecho fiesta con el doble closet (ríe tímidamente, respira hondo) Yo también te he extrañado Dianucha.

Diana

¿Por qué me dejaste? ¿Cómo se supone que yo siga adelante si vos no estás aquí?

Mariela

A todos nos toca enfrentarnos al mundo real en algún momento…

Yo lo hice cuando ma y pa murieron y tuve que convertirme en adulta de golpe para cuidarnos a las dos. Este es tu momento, Di.

Además, podés venir a visitarme cuando querás… no mucho eso si. Cumpleaños y Navidad estaría bien.

Diana

(Sonríe aflojando tensión) Me estoy volviendo loca, ¿verdad?

Mariela

No, nada más necesitábamos hablar.

Diana

No te vayás.

Mariela

No puedo quedarme

Diana

Mari… perdoname, yo en realidad no entendí… no aprecié todo lo que vos pasaste cuando… ¿Cómo hiciste? Yo no… yo no puedo hacerlo sola…

Mariela

(Se encoge de hombros) Todo a su tiempo, pero ya pasó suficiente para que sigás aquí, así.

Diana

¡Qué estrés con la limpieza! ¡No quiero limpiar! ¡No quiero salir! ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero!

Mariela

(Durante la pataleta de Diana, salió hacia la cocina entra con un vaso de agua, se ve alterada, toma despacio tratando de calmarse)

Me tengo que ir.

Diana

¡No te vayás!

Mariela

Dianucha… ¡no me puedo quedar! Este lugar no me hace bien… ya ninguna de las dos pertenece aquí (Se quiebra) ¿podés entenderlo?

Diana

¿Puedo irme con vos?

Mariela

No… Ahora nos toca por separado.

Diana

¿Puedo… caminar con vos un rato?

Mariela

Ok ¿Me querés acompañar a…?

Diana

Si.

Diana y Mariela salen del apartamento. Caminan por varias calles de San José hasta llegar al cementerio. Se detienen en la entrada.

Mariela

¿Estás segura que querés entrar?

Diana

Desde el funeral no vengo.

Entran y se dirigen a una lápida.

Diana

Me hacés mucha falta.

Mariela

A mi también.

Diana

¿Es esa verdad? (Mariela asiente) Perdón… no traje flores.

Mariela

(Un poco desconcertada) No… yo… eh… no hace fal…

Diana

(Mira la lápida asustada)

Mari, ¿por qué está mi nombre ahí?

Mariela

(Sin saber qué contestar) Dianucha…

Diana

El accidente… yo iba con vos, el funeral… Era yo!

Mariela

¿No sabías?

Diana

¿Qué? ¿Que estoy… muerta?

Mariela

(Llorando en silencio) Ay, Di… hace 4 meses… veníamos de visitar a tita y un chofer se quedó dormido…

Diana

¿Por qué no… qué estoy haciendo aquí?

Mariela

No sé… pero no puedo olvidarte si no te vas… Dianucha, yo no quiero que esto sea así… te extraño mucho, no sé cómo sobrevivir sin vos pero… Necesitamos seguir adelante, las dos. No puedo volver al apartamento porque vos estás ahí… no puedo sacar los muebles porque cómo te voy a dejar sin nada… no puedo vender el aparta porque estás… porque todavía estás aquí…

Diana

Mari… (sonríe tímidamente) hasta muerta tenés que encargarte de mi.

Mariela

No digás eso.

Diana

Gracias… creo que por eso no me he ido. En realidad nunca te he dado las gracias por… ser lo que fuiste para mí… mi inspiración, mi cómplice, mi compañera.

Ahora te toca a vos.

Mariela

Diana… te adoro.

Diana

Yo a vos. Tal vez sea mejor que seas vos la que me viene a visitar en cumpleaños y Navidad… no creo que sea muy agradable estar en una fiesta y que el fantasma de tu hermana muerta aparezca para saludarte.

Mariela

(Ríe) Pero me encantaría que estuvieras allí.

Diana

Nos vemos entonces. Pero no muy pronto.

Mariela acerca su mano y encuentra la lápida. Se encuentra sola en el cementerio, junto a la tumba de su hermana.

jueves 8 de noviembre de 2007

a la orilla del abismo

Miro la nada…

El lugar donde se paran los segundos,

Se confunden las arrugas y se inutiliza el aliento.

Parpadeo.

Sólo un paso me separa pero me llueve por dentro

Y no me atrevo.

¿Qué hay que pensar?

Si estoy consumida en deseos…

¿De qué sirven las razones?

Razones, conjuros, inventarios…

Precios, ilusiones, pasados…

Letra, sílaba, palabra…

¿Se podrá escapar de la nada?

en los brazos de Morfeo

Me encuentro en los brazos de Morfeo y Morfeo sos vos, invencible, insondable, impredecible, implacable.

Por más que quiera no me salen las verdades cuando estoy con vos, las verdades coherentes, las racionales, las que debieran ser… se me atora la garganta con palabras no habladas, con sentimientos amarrados y me dejo ser a medias. Sin permiso pero sin poderlo evitar.

Y es que sos y me seduce lo que sos, cómo pedirte ser más?

Jugadora inexperta. Las reglas están puestas y ¿no me atrevo a jugar más?

Y es que es eso. No me atrevo, no deseo, no debo jugar más y sin embargo no existe punto final. Porque ponerle punto es aceptar la derrota y más derrotada no puedo estar.

Me rindo, aquí adentro me rindo.

No lo sabés, ni lo sabrás porque aunque soy mala jugadora y me encamino hacia la nada, sí se actuar.

Morfeo, lo entendés? me pierdo en las nubes de tus brazos, con la coraza ante tus ojos y el molusco temblando de miedo por dentro.

vos

¿quién sos?

vos que resultás como aire a mis pulmones enlodados,

que aparecés como ave en las profundidades de mi océano

y me inventás, paralela, en tu existencia parentesiada.

Y no ofrecés, solo sos y sos lo que se te antoja,

cuando se te antoja,

y me enredás cual avalancha en ese capricho de ser.

viernes 7 de septiembre de 2007

Te declaro la guerra

Te declaro la guerra

Por todas esas cosas que haces,

Que me sacan de quicio.

Por las noches que cancelas,

Por las llamadas que no suenan,

Por los sueños que no cuentas,

Por los besos a distancia.

Por las promesas que no rompes

Y las promesas que rompiste,

Por los sin embargos que me cantas

Y los quien fuera que te callas.

Por los sábados tibios, calientes, fríos.

Por las veces que te pedí ver la luna

Y cerraste la ventana.

Porque te busco en la ausencia,

Porque te pierdo en compañía,

Porque me duele extrañarte,

Porque no logro entenderte,

Porque no puedo escaparme,

Porque me pierdo al quererte,

Porque te amo te odio

Y te declaro la guerra.