Una sala de un apartamento. Hay muchas bolsas, libros y ropa tirados por todo lado. En el sillón duerme una mujer joven (Diana), viste jeans y camiseta, se ve descuidada. Entra otra mujer joven (su hermana, Mariela), viste un vestido holgado. Mira el lugar con preocupación y con cierto temor. Descubre a Diana y se acerca.
Mariela
Di… hey, despertá… ¡Diana!
Diana
(despierta sobresaltada)
Mari, que necia que so… (la mira extrañanda) ¿qué?… ¿qué hacés aquí?
Mariela
¡No podés seguir en este desorden Dianucha!
Diana
¡No me digás así!
Mariela
Ya es muy tarde para cambiar… siempre te he dicho así, no sé por qué te estresás.
Diana
Pero sabés que no me gusta… no me gustaba cuando tenía 5 años y no me gusta todavía… ni siquiera ahora que (se interrumpe) ¿qué estás haciendo aquí?
Mariela
Dianucha, ¿hace cuánto…?
Diana
No sé… Tengo que buscar empleada, odio limpiar.
Mariela
Ya sé, pero, esto es un chiquero… Mamá se moriría de verte en este estado.
Diana
Mamá está muerta.
Mariela
Sabés lo que quise decir… el punto es que yo no hice todo lo que hice para que vos tiraras todo a la basura cuando te diera la gana.
Diana
Mari, yo no te pedí que desperdiciaras tu vida en mi. ¿Sabés qué? Hubiera deseado que me hubieras dejado en un hogar cuando se murieron ma y pa y así no hubieras tenido que “sacrificarte” tanto por mi.
Mariela
¡Si, sacrifiqué un montón por vos! Yo no pude ir a la U, con costos terminé el bachillerato por madurez… pero en ningún momento desperdicié mi vida por vos ¡Sos mi hermana y si tuviera que hacer todo otra vez lo haría de la misma manera!
Diana
(Se levanta y va al baño a lavarse la cara)
¡Callate!
Mariela
(La sigue y habla muy rápidamente. Diana al ver que Mariela la sigue empieza a caminar por el apartamento, entra a su cuarto, a la cocina y finalmente al cuarto que era de Mariela. Este último es el único que está ordenado)
Pero ahora te toca a vos. No es suficiente haber terminado la carrera y poder pagar un apartamento y crear una pocilga en la sala y echarle la culpa al mundo porque a vos no te da la gana hacerte cargo de (se interrumpe al entrar a su cuarto)... vos.
Diana
No he entrado desde… que te fuiste.
Mariela
(Está a las espaldas de Diana, acerca su brazo pero se arrepiente)
Increíble. Yo dejé toda esta ropa y vos no la has usado… yo hubiera hecho fiesta con el doble closet (ríe tímidamente, respira hondo) Yo también te he extrañado Dianucha.
Diana
¿Por qué me dejaste? ¿Cómo se supone que yo siga adelante si vos no estás aquí?
Mariela
A todos nos toca enfrentarnos al mundo real en algún momento…
Yo lo hice cuando ma y pa murieron y tuve que convertirme en adulta de golpe para cuidarnos a las dos. Este es tu momento, Di.
Además, podés venir a visitarme cuando querás… no mucho eso si. Cumpleaños y Navidad estaría bien.
Diana
(Sonríe aflojando tensión) Me estoy volviendo loca, ¿verdad?
Mariela
No, nada más necesitábamos hablar.
Diana
No te vayás.
Mariela
No puedo quedarme
Diana
Mari… perdoname, yo en realidad no entendí… no aprecié todo lo que vos pasaste cuando… ¿Cómo hiciste? Yo no… yo no puedo hacerlo sola…
Mariela
(Se encoge de hombros) Todo a su tiempo, pero ya pasó suficiente para que sigás aquí, así.
Diana
¡Qué estrés con la limpieza! ¡No quiero limpiar! ¡No quiero salir! ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero!
Mariela
(Durante la pataleta de Diana, salió hacia la cocina entra con un vaso de agua, se ve alterada, toma despacio tratando de calmarse)
Me tengo que ir.
Diana
¡No te vayás!
Mariela
Dianucha… ¡no me puedo quedar! Este lugar no me hace bien… ya ninguna de las dos pertenece aquí (Se quiebra) ¿podés entenderlo?
Diana
¿Puedo irme con vos?
Mariela
No… Ahora nos toca por separado.
Diana
¿Puedo… caminar con vos un rato?
Mariela
Ok ¿Me querés acompañar a…?
Diana
Si.
Diana y Mariela salen del apartamento. Caminan por varias calles de San José hasta llegar al cementerio. Se detienen en la entrada.
Mariela
¿Estás segura que querés entrar?
Diana
Desde el funeral no vengo.
Entran y se dirigen a una lápida.
Diana
Me hacés mucha falta.
Mariela
A mi también.
Diana
¿Es esa verdad? (Mariela asiente) Perdón… no traje flores.
Mariela
(Un poco desconcertada) No… yo… eh… no hace fal…
Diana
(Mira la lápida asustada)
Mari, ¿por qué está mi nombre ahí?
Mariela
(Sin saber qué contestar) Dianucha…
Diana
El accidente… yo iba con vos, el funeral… Era yo!
Mariela
¿No sabías?
Diana
¿Qué? ¿Que estoy… muerta?
Mariela
(Llorando en silencio) Ay, Di… hace 4 meses… veníamos de visitar a tita y un chofer se quedó dormido…
Diana
¿Por qué no… qué estoy haciendo aquí?
Mariela
No sé… pero no puedo olvidarte si no te vas… Dianucha, yo no quiero que esto sea así… te extraño mucho, no sé cómo sobrevivir sin vos pero… Necesitamos seguir adelante, las dos. No puedo volver al apartamento porque vos estás ahí… no puedo sacar los muebles porque cómo te voy a dejar sin nada… no puedo vender el aparta porque estás… porque todavía estás aquí…
Diana
Mari… (sonríe tímidamente) hasta muerta tenés que encargarte de mi.
Mariela
No digás eso.
Diana
Gracias… creo que por eso no me he ido. En realidad nunca te he dado las gracias por… ser lo que fuiste para mí… mi inspiración, mi cómplice, mi compañera.
Ahora te toca a vos.
Mariela
Diana… te adoro.
Diana
Yo a vos. Tal vez sea mejor que seas vos la que me viene a visitar en cumpleaños y Navidad… no creo que sea muy agradable estar en una fiesta y que el fantasma de tu hermana muerta aparezca para saludarte.
Mariela
(Ríe) Pero me encantaría que estuvieras allí.
Diana
Nos vemos entonces. Pero no muy pronto.
Mariela acerca su mano y encuentra la lápida. Se encuentra sola en el cementerio, junto a la tumba de su hermana.